La FML, sede de un curso de posgrado sobre biología y taxonomía de hongos degradadores de la madera
La FML, sede de un curso de posgrado sobre biología y taxonomía de hongos degradadores de la madera
La capacitación reunió a especialistas, investigadores y estudiantes de Argentina, Paraguay y Brasil para profundizar en el conocimiento de estos organismos, su diversidad, su función ecológica y su importancia para la salud de los ecosistemas forestales.
Durante la última semana de octubre, las instalaciones de la Fundación Miguel Lillo (FML) fueron sede del curso de posgrado “Biología y taxonomía de hongos degradadores de la madera (Agaricomycetes, Basidiomycota)”, co-organizado con el Posgrado de la Facultad de Ciencias Naturales e IML, una propuesta académica de 60 horas que combinó clases teóricas, salidas de campo y prácticas de laboratorio.
La actividad estuvo a cargo del Dr. Mario Rajchenberg (CONICET, Argentina), reconocido especialista en micología, y del Dr. Carlos A. Salvador Montoya, investigador de la Fundación Miguel Lillo. La organización contó con la coordinación de la Dra. Griselda Podazza, de la FML, y la colaboración de las Dras. Eva del Valle Bulacio (FML) y Mariana Eugenia Valoy (CONICET-FML), y del Dr. Mario Debes (CONICET-FCN e IML).

La propuesta surgió de un intercambio entre Rajchenberg y Montoya durante un congreso de Micología realizado en Bariloche en 2025. A partir de aquella conversación, y con el acompañamiento de colegas e instituciones, la iniciativa comenzó a tomar forma hasta concretarse en Tucumán como una instancia de formación especializada.
El curso convocó a 19 participantes, entre ellos personas provenientes de Paraguay y Brasil, estudiantes de Tucumán y profesionales y estudiantes de distintas provincias argentinas. Esta diversidad de procedencias permitió generar un espacio de intercambio académico en torno a un campo de estudio de creciente interés científico y aplicado.
Los hongos degradadores de la madera cumplen funciones fundamentales en los ecosistemas: intervienen en la descomposición de la materia orgánica y en el reciclaje de nutrientes, procesos esenciales para el funcionamiento de los ambientes naturales. Sin embargo, algunas especies también pueden comportarse como patógenos y ocasionar enfermedades forestales, con consecuencias sobre la sanidad y estabilidad de los árboles y el valor económico de los recursos forestales.
En este sentido, conocer su biología y taxonomía resulta fundamental no solo para comprender la biodiversidad fúngica, sino también para identificar especies de interés forestal, evaluar sus posibles aplicaciones biotecnológicas y aportar herramientas para la gestión y el manejo del arbolado urbano.
A lo largo de la capacitación se abordaron contenidos vinculados con la morfología y biología general de estos organismos, sus ciclos de vida, los métodos de aislamiento y cultivo, la patología forestal y los distintos procesos de pudrición de la madera. También se trabajó sobre conceptos de sistemática, clasificación, filogenia y taxonomía integrativa, incluyendo herramientas moleculares basadas en el ADN.
La instancia práctica tuvo un lugar central: los participantes realizaron salidas de campo para reconocer y recolectar ejemplares, actividades de laboratorio, técnicas de aislamiento y cultivo, obtención de esporadas y utilización de claves dicotómicas para la identificación de los distintos grupos.

Para el Dr. Carlos Salvador Montoya, uno de los principales aportes de esta capacitación fue precisamente la posibilidad de integrar distintas perspectivas para estudiar estos organismos. Según explicó, el abordaje de la taxonomía integrativa permite complementar los caracteres morfológicos tradicionales con nuevas evidencias filogenéticas y herramientas moleculares, fundamentales para lograr identificaciones más precisas y comprender las relaciones evolutivas entre las especies.
El investigador también destacó la importancia de superar una mirada exclusivamente negativa sobre la degradación de la madera. Si bien algunas especies pueden ocasionar daños en árboles y recursos forestales, estos hongos desempeñan un papel indispensable en la naturaleza, al favorecer la descomposición de la madera y el reciclaje de nutrientes.
“Comprender esta dualidad permite superar una visión exclusivamente negativa de la degradación de la madera y reconocer su importancia dentro de los procesos naturales”, señaló Montoya.
En su balance, el científico consideró altamente positivo el desarrollo del curso, tanto por la profundidad de los contenidos como por la articulación entre teoría y práctica. Asimismo, destacó que la formación no se limita a la adquisición de herramientas técnicas y metodológicas, sino que representa una oportunidad para reconocer el valor científico, ecológico y biotecnológico de organismos que todavía presentan numerosos aspectos por investigar.
La realización de esta actividad fue posible gracias al trabajo conjunto de investigadores, docentes, colaboradores e instituciones. Entre las entidades que brindaron apoyo y auspicio se encuentran el EsMic, que facilitó equipamiento óptico como microscopios; el Colegio de Biólogos de Tucumán; la Asociación Cooperadora de la FCN e IML y ADIUNT.
De esta manera, la Fundación Miguel Lillo continúa fortaleciendo su compromiso con la formación académica, la investigación científica y la generación de espacios de intercambio y cooperación entre especialistas, contribuyendo a profundizar el conocimiento de la biodiversidad y los procesos ecológicos de nuestra región.
Son protagonistas de procesos ecológicos esenciales: descomponen la madera, reciclan nutrientes y contribuyen al equilibrio de los ecosistemas. Algunas especies, además, pueden actuar como patógenos forestales.
El curso integró herramientas tradicionales de identificación morfológica con técnicas de aislamiento, cultivo, claves dicotómicas y taxonomía basada en ADN.